Infrafútbol

Texto y fotos: Raúl Rubio

El infrafútbol es un concepto acuñado por Sergio Cortina, de Diarios de Fútbol. Lo cuenta Enrique Ballester, periodista del Levante (del diario, no del club). Y lo cuenta en un libro. El suyo. Bueno, el que él ha escrito, porque el que tengo en mi casa es mío. Y siempre lo será.

Infrafútbol es, precisamente, el título de ese libro. Habla sobre el CD Castellón (y muchas cosas más) y gira en torno a ese concepto de infrafútbol. Lo leí la noche previa al derbi local entre la UD Vall de Uxó y el Club La Vall. Si tienes 8 euros y hora y media libre, prepárate para disfrutar, para volver a tu infancia (cuando la capacidad de sorpresa y la ilusión eran capaces de superar un bofetón tras otro), hacerte adolescente y adulto. Crecer siempre al lado de tu equipo (en su caso, el CD Castellón) y descubrir a héroes que son la antítesis de los actuales; es decir, héroes de verdad.

Y si no tienes 8 euros, me lo pides y si eres de confianza igual te lo dejo. Te lo lees, me lo devuelves y, cuando tengas dinero, ya te lo comprarás. Seguro.

Jugadores de la UDE, celebrando el gol de la victoria.
Jugadores de la UDE, celebrando el gol de la victoria.

En el derbi del pasado año escribí, sin saberlo, sobre mi infrafútbol particular. Porque todos tenemos nuestra dosis de ilusiones y decepciones en torno al balón. De desplazamientos hasta donde Cristo perdió el nombre para volver con el rabo entre las piernas (aunque si podías hacer el viaje en el autobús de los jugadores, la derrota dolía menos). De viajes que recordarás siempre, como cuando ibas a Mestalla… y era como viajar a la Luna. Primero jugaba el Valencia y después, el filial. Y enfrente estaba la UDE, con camiseta, pantalón y medias azules. Era como una sesión doble de cine. Y mi hermano Jaime era uno de los protagonistas.

Vuelvo un derbi después al José Mangriñán y me pongo a hacer fotos en el mismo sitio en el que el propio Mangriñán gritaba al árbitro desde detrás de la portería ‘¡orsai!’. E, inmediatamente después, mirando al juez de línea, añadía: “¡Línier!, ¿qué no has visto que ha sido ‘orsai‘?” Yo no sabía qué era el ‘orsai‘, pero si lo había dicho Mangriñán, que había secado al mismísimo Di Stefano en un marcaje que ha pasado la historia, ¿cómo se podía dudar de que era ‘orsai‘? Era ‘orsai‘. Sí o sí. Fuese lo que fuese el dichoso ‘orsai‘. Y punto.

David Pérez.
David Pérez.

La verdad descansa en las pequeñas historias y no en los grandes titulares. El infrafúbol tiene toda la verdad que el fútbol se dejó por el camino. Con sus grandes logros y sus pequeñas miserias. O viceversa. La historia del fútbol aburre. Las historias sobre fútbol me apasionan. Gracias, Enrique, por compartir las tuyas y despertar las mías.

Las gradas en los campos de fútbol conforman un hábitat muy particular. Recuerdo cómo alguien gritaba al colegiado “¡¡Árbiiiiit, fill de putaaaaaaa que tens el sidaaaaaa!!”. Y no me imagino a nadie hoy en día vociferando ‘¡¡Àrbiiiiiiiit… que tens el ébola!!’. Ni tampoco a alguno de los Locos del Belcaire corriendo tras el árbitro, litrona en mano, y no precisamente para hacer botellón (por suerte, no logró su objetivo).

Tiempos de radio

En aquellos tiempos de mi infrafútbol la radio era lo más. Y en la Vall, teníamos radio (creo que municipal). José Manuel Pesudo, que llegó a ser portero de Barça, Valencia y Betis, dirigía a la UDE. Una vez, para justificar una derrota, dijo: “Es que no damos una puta patada”. Y se armó. Era la época de los correveidiles y los abrazafarolas y todos queríamos ser periodistas. Miento: todos queríamos ser como García, al menos, durante una época de nuestras vidas.

De la UDE llegó a hablarse en los programas de radio Supergarcía, de la COPE, y en El Larguero, de la SER. Entre otras cosas, por el fichaje de Chiquito de la Calzada

Nos dábamos paso mentalmente (‘Goooool en Las Gaunas’) y empezábamos a narrar: ‘El Tato Abadía bota magistralmente una falta desde la frontal…’
Por un momento, parecía que Supergarcía se hacía al lado de casa y hablaba de la UDE. Pero lo realmente alucinante es que, pocos años después, Supergarcía, el de verdad, hablaba de la UDE en su programa. El de verdad. Al otro lado del teléfono, un buen amigo mío:
-“Quique, ¿cómo es el niño?”
Joder con la preguntita’… Menos mal que los pensamientos no se transmiten por las ondas.

También habló del caso Raúl, en Antena 3, con Javier Ares. Y el caso es que el niño en cuestión había saltado al campo para evitar un gol en contra. Jugada típica: el delantero encara solo al portero, le supera con un toque sutil y, cuando el balón va rodando hacia la red, el chaval que salta desde detrás de la portería y despeja. Salvador.

UD Vall de Uxo-Club La Vall_ Foto- Raúl Rubio_ www.luzazulestudio.com_la Vall d'Uixó_2014
Primera jugada del derbi.

Años después se habló de la UDE en El Larguero, de la SER. Habíamos fichado… ¡¡a Chiquito de la Calzada!! (Coomooooorrr). Marcelino Carretero, entonces presidente, lo trajo para que actuara (Sieteee caballo que vienennn de Bonanzaaarrl). Primero nos regaló una de sus pataditas voladoras para hacer el saque de honor (¡¡Al ataaaaaquer!!). Después actuó en la Donald (¿te das cuén?). Aún guardo la cinta de la entrevista que le hice antes de la actuación (a gromenauer). El objetivo era sacar dinero para el club (a candemor e narrr), pero, vista la cantidad de público, supongo que se palmó pasta. Chiquito se fue (¡hasta luego Lucas!) pero la UDE había salido en El Larguero.
Puro infrafútbol.

Argentinos, negros y brasileños

También teníamos nuestras estrellas. Brillaban menos que las de los cromos, pero molaban más. Podías echar con ellos una partida al pin-pón. Hubo una época en la que el argentino Monllor era lo más. Bueno, no sé si nació en Argentina, pero se había formado aquí. Pero aún hablaba como si lo fuera (argentino). Y eso, en un equipo de categoría regional, ya era sinónimo de calidad garantizada. Un negro llamaba la atención (y destacaba aún más aún con la vestimenta albiazul) y podía ser buen o mal futbolista (sinceramente, no recuerdo cómo era Willy), pero de un argentino nunca dudabas. Era bueno de por sí. Como Maradona.
Recuerdo una tarde en los Billares Avenida. Estábamos con las paletas y la pelotita y entró Monllor. A mí me conocía. Y nos dijo si podía echar una partida. Y sí, jugamos con el argentino. Aunque fuera a pin-pón.

Y llegaron los ‘brasileños’, captados en una especie de OT balompédico allá en su país, cuando Vicente Vilar tenía algo que ver con el club, pero eso es infrafútbol en su sentido literal, no metafórico. Y no me apetece.

UD Vall de Uxo-Club La Vall_ Foto- Raúl Rubio_ www.luzazulestudio.com_la Vall d'Uixó_2014-17
Panorámica de la luz escasa.

Siempre que voy al campo de la UDE me acuerdo de mi padre. Y de mi abuelo. El derbi se ha jugado el 1 de noviembre y yo fui a verlos, allí, al viejo Segarra, y no al cementerio, que está justo al lado. Les vi, a los dos, sentados enfrente de Tribuna. Y yo, con ellos. Mi abuelo, con los dos dedos de la mano que aún podía estirar, señalando a la portería del rival y gritando: ‘A la olla, a la olla. ¡Balones a la olla!
No me gusta que me digan cuándo tengo que acordarme de ellos.

El infrafútbol sigue vivo, pero yo me di de baja. Tal vez porque nunca más podré mirarlo con los ojos de un niño de nueve años. Por eso cuando vuelvo a ver un partido en el Segarra ya poco importa, en el fondo, que la UDE haya ganado 1-0 el derbi local, con gol de Ximet.

Gracias, Enrique, por ponerme un espejo.

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